martes, 9 de octubre de 2012

Relatos

El relato, una definición que se ha puesto de moda ultimantente para definir las acciones y las propuestas del gobierno o de la oposición, de la corporación o de los políticos. El relato en sí mismo, ahora funciona cómo una serie de nociones que no tienen un correlato directo con la realidad. Es así que el relato oficial difiere de la realidad y el relato periodístico y de la oposición, también difiere de la  misma. Entonces, en que creer ¿En el relato con el que cotidianamente nos bombardean medios oficiales y no oficiales, obviamente encontrados entre sí? ¿En la palabra oficial? ¿En la palabra de la opo, o de la corpo, según definición del oficialismo? ¿En Dios? ¿En la política? ¿En el periodísmo?
Parece que estamos condenados por necesidad a creer en algo, a aferrarnos a una creencia, a una convicción y de esa necesidad se aprovechan de uno y otro lado, como si fueran las nuevas religiones de este siglo que ya es añejo por repetición. Pero en estos tiempos, el relato y la realidad tienen más de dos caras, más de dos versiones. La crisis, acompañada por la cadena del desánimo o oculta por la cadena del optimismo, está aquí, a nuestro lado, en nuestras vidas cotidianas, en la confusión de este mismo relato que sólo busca encontrar un camino en el cual, la verdad y la realidad no estén enfrentadas por la subjetiva mirada de quién proclama "el relato" de ambas.
Existe un único relato posible de creer, es el relato cotidiano de nuestras vidas, de nuestra pequeña realidad y de lo que vemos a nuestro alrededor. Son nuestros sentidos quienes nos guian en el camino de nuestra vida. Deberíamos proteger a nuestra realidad, de los "relatos" intencionados de un lado o del otro y caminar con la convicción de que el relato de nuestras vidas, debe ser escrito por nosotros y no por otros que nos involucran en sus peleas de intereses, que lejos están de nobles convicciones que busquen el bien común.
Es quizás, en el relato personal, íntimo, en dónde aún sin encontrar respuestas, podamos creer en nuestra vida real y no en la ficción de una realidad imáginada, creada por otros.

1 comentario:

  1. el relato de la R es el único leit motiv de esta espiral de locura en donde hemos olvidado lo básico, la historia, al otro, a nosotros mismos como entidad, y en fin podríamos continuar así, estamos en una época extraña donde todo lo que ya sabíamos dejo de existir para empezar a nacer el día que las partes opinan, casi diría una vergüenza de las sociedades que ya han visto que pasa cuando se deja librado al capricho el destino de los iluminados, huy me voy antes que me atrapen la milicias de psudointeligencia Bolivarianas, un abrazo

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solo el sentimiento más puro nos deja proseguir con un recuerdo en la piel,
bienvenidas tus palabras